martes, 10 de marzo de 2015

Caminar

Nacer, te ha dado la gran oportunidad de ver la luz y esa luz fue la que se convirtió en tu amiga fiel para acompañarte en tu camino elegido.
Ese camino que empezó con un simple paso; quizás uno de los más importantes.
Y creciste y en el camino, llegaste a encontrar obstáculos que querían frenar tu andar, tu meta.
Y por esas cosas del destino, recorriste caminos que no tenían final, ya que un gran muro te esperaba en el frente.
Y vos, sentías que ese final no estaba destinado a vos; que tu misión era otra y tu fe y perseverancia, te lo confirmaron cuando abriste un nuevo camino, porque supiste mirar a los costados y ver una nueva salida.
Vos misma fuiste la llave que abría lo que creía imposible, hasta que comenzaste a creer en vos.
Caminar te hizo conocer sensaciones y tu andar descalza, fue para comprobar que el verdadero calor pasa por otro lado.
Las calles que transitaste, sirvieron de escenografía para resaltar tu propia belleza y principalmente, la interna.
Pies que conocieron el dolor y a través de saber que tenías que continuar, esas heridas sanaron y tomaron más fuerza para seguir camino.
Aprendiste más de lo que hubieses querido y eso, hoy te hace sabia; porque hay que saber qué es malo, para valorar lo positivo y tomar la decisión correcta.
Y en ese caminar, ni te diste cuenta de los momentos oscuros, porque esa luz que te acompañó desde tu primer día, fue la que le habló a tu alma y transformaste lo negativo en experiencia.
Caminar, te permitió encontrar lo que ya no buscabas y justo, lo encontraste en tu corazón.
El lenguaje se modificó y sólo quedaron las palabras con sentido y que alimentan el ser.
Todo el cuerpo cambió, creció y perfeccionó la totalidad del mismo ser.
Ese ser que comprendió que la vida es un espejo y que en ella se reflejan nuestras acciones.
Y fue el alma que por intermedio de los ojos, observó la vida con la tonalidad del amor y de los sentimientos.
Tu fe divina, te obsequió 3 luces que potenciaron tu luz, porque diste a luz, vida; la vida que vos amabas y querías expandirla y dejar huellas.
Y es la misma vida quien te agradece por caminar y te dice que aún, tenés mucho camino por delante.
El amor que vive en vos, te guiará.
MARIANO SANTORO