lunes, 23 de marzo de 2015

Madurar

Otoño dorado, rojo pasión.
Colores naturales que embellecen nuestra visión.
Madurar no sólo es una estación, sino una de las tantas instancias que la vida nos ofrece para disfrutar.
Nos abre camino entre su sol interior y nos hace lugar y espacio para que el amor, habite en el alma.
Madurar es más que un poema, es una reflexión de la adultez, que no se limita a una etapa de la vida, sino que es parte de un todo.
Y en ese crecimiento, interno y externo, vemos caer hojas que cumplieron su meta, pero nacen nuevas hojas que servirán para escribir otras historias.
Es el momento en que la divinidad se comunica con la naturaleza para decirnos que es tiempo de algunos cambios.
Que es hora de dejar ir lo que ya venció y abrazar lo que tenga que venir a sorprendernos.
Y nos encendemos a un estado anímico diferente, que nos genera valentía y empatía.
Tan sólo una parada en este círculo de vida con la tonalidad de la luminosidad que florece desde el ser.
Madurar son esas intensas ganas de verte y tenerte, pero que la vida nos enseñó a saber esperar.
Y extrañarte me da tiempo para quererme más.
Es soltar, porque la tirantez ya provoca dolor y no tenemos que atarnos a nada.
Los sentimientos libres son los que más saben amar.
La sabia naturaleza ya sabe de antemano que toda etapa tiene sus pro y contras, aunque siempre es parte del aprendizaje.
Y en lo más profundo, mantenemos conversaciones con las emociones.
Y queremos decir todo lo que está contenido dentro del propio contenido que forma la unidad y totalidad.
Una nueva oportunidad de mejorar y dejar lo que nos suma y nos brinda los colores necesarios para mezclar en la misma paleta del amor.
Porque cuando hay unión real y genuina, lo que verdaderamente importa es disfrutar de las estaciones mientras viajamos con nuestra hermosa compañera.
MARIANO SANTORO