domingo, 14 de octubre de 2018

Flor especial

Recorriendo barrios uno se alegra al ver una plaza.
En la que uno se reencuentra con su niñez y con esos momentos hermosos de crecimiento sin culpa.
Ver un árbol y saber que no ha sido tarea fácil crecer, pero su perseverancia, más allá de los temporales, siguió.
Y en ese crecer, uno se cruza con plantas y también con personas.
Una mezcla que muchas veces no es agradable, porque percibimos que hay mucha oscuridad.
Cuando descubrimos que la luminosidad está en nuestro interior, nos cuesta asimilar que aún hay gente que no se anima a descubrirse. 
Y cuando hemos sido pisoteados y maltratados, aún creímos y continuamos.
La fe ha realizado un hermoso trabajo.
Y hoy, intentando cada día, ser libres en todo sentido, corremos sólo por diversión, no por obligación.
Correr y jugar, en nombre de la libertad.
Y nos permitimos sentir con deseos de amar.
Porque hemos aprendido a amarnos a nosotros mismos.
Porque hemos soñado y algunos ángeles nos mostraron la antesala del paraíso.
Y es en la suavidad de una pequeña flor, donde vemos la maravilla de la vida.
Dulce y frágil, tal como podemos ser nosotros.
Pero con la inmensa fortaleza de querer brillar.
Eres una flor especial y es así como deben tratarte.
Jamás dejes que alguien te trate como menos de lo que vales, siempre hay que sumar.
Y deja tu perfume en las personas que sepan valorar el aroma de ser buena gente.
MARIANO SANTORO