miércoles, 19 de diciembre de 2018

Aferrarse

Los días habían sido agotadores y la bandera blanca, quería hacer su aparición.
El cansancio se acumuló hasta en tus pensamientos.
El desgaste natural, quiso confundir tus deseos más profundos y el cuerpo, sólo te pidió un momento de paz.
La mañana trajo consigo las obligaciones habituales y el atardecer, trajo la pesadez de cruzarte con mucha toxicidad.
La anhelada noche, llegaría sin sorpresas, pero sí, con ganas muy profundas de poder descansar.
Abrazaste a la almohada con la poca fuerza que aún quedaba.
Y las fantasías, comenzaron a aparecer para ofrecerte un sueño tranquilizador.
Imaginaste algunas situaciones en las que eras la protagonista.
La ilusión de tener una verdadera vida y en la propia realidad, parecían algo utópico.
Pero todo es y será posible si lo crees y te aseguro, vas por el camino correcto.
Tus ideales, han sabido hacerse su camino y crecer.
La esperanza de conocer mucho más de lo que podías observar en este presente.
Tuviste la visión de un futuro en el que podías ser vos misma, saliendo de la ficción rutinaria.
Acto reflejo, atrapaste la almohada con una sonrisa que se animaba a extenderse.
La luna era fiel testigo de que tus sueños, tenían que tener la oportunidad para ser vividos con pasión.
Empeñaste tantas horas en edificar un existencia interesante.
Y el amor, sí, ese mismo que creíste que te había abandonado, regresó a vos, para aprender a quererte de verdad.
El entusiasmo potenció tu autoestima.
Y comprendiste que aferrarse, es la clave para llegar al destino que queramos con el alma.
MARIANO SANTORO