domingo, 19 de mayo de 2019

La raíz de los recuerdos

Despertar y sentir que todo el ser tiene deseos de viajar.
Aunque mire dentro del placard emocional, no necesito llevar valijas.
La mente se encarga de hacer el vuelo directo.
Y aparezco en mi habitación jugando con la pista de autitos y al rato, salgo a andar en mi karting.
Y el colegio tiene sus momentos históricos, ya que he cambiado varias veces.
Nuevas amistades se iban sumando en el trayecto.
Pero llegó el instante en que realmente me sentí cómodo en un lugar.
La plaza donde andaba en skate, la de la mancha venenosa, la de poliladron.
El nuevo colegio me dio la oportunidad de focalizar al sexo femenino.
Y mi corazón, comenzaba a hablarme en lenguaje del amor.
Desconocía todos los mensajes y fui haciendo lo que pude para comprender.
Y había llegado mi primer baile y compartir tardes con ese mágico mundo de la mujer.
El primer beso, abriría las puertas a algo superior.
Y siempre actualizado con el desafío de ir subiendo metas.
No siempre pude tener lo que quise, ni en el vestuario, ni en lo sentimental.
La música se convirtió en mi mejor amiga y en ella pude descargar litros de lágrimas.
Hasta que pude entender que la alegría y perseverancia, era lo que me ayudaría a crecer en positivo.
El viaje emocional que suelo hacer bastante seguido, me ayuda a que mis pilares recuperen la fuerza necesaria para continuar.
Y aquí estoy, yendo y viniendo a mi pasado querido, pero con mayor ganas de vivir este presente divino.
MARIANO SANTORO