martes, 30 de julio de 2019

La temperatura correcta

Muchas han sido las noches de frío.
Los amores pasajeros no supieron abrigar los sentimientos.
El clima externo no ayudaba y el esfuerzo que teníamos que realizar, era muy superior al que estábamos acostumbrados.
Las estaciones pasaban y el verano quería aportar el calor necesario para nivelar tanta frialdad.
Conocer personas se había transformado en casi una misión imposible.
Nadie daba más allá de sus propias pretensiones.
Querer empatizar, era bastante complicado.
Hablando de querer, sólo eran ambiciones sin involucrar a los demás.
Y la empatía, sólo sucedía al enfrentarme al espejo y verme reflejado.
Mucho malestar puede atravesar una persona hasta encontrar lo que le hace bien.
Caminos sin salida, calles sin nombre, barrios vacíos de memoria.
Pasados sin verbos que lo actualicen.
Presente que quiere repetir mandatos.
Y una pequeña llama, que llega en el instante exacto para que eso que llamamos creer, resurja.
El calor espiritual que nos va llenando.
Y nos vamos conectando con esos milagros que a su vez, son seres que se presentan y saben de temperaturas.
La misteriosa unión de frío y calor en la que juntos, son poderosos.
Tanto como el amor que soñamos en noches llenas de frazadas.
Y la desnudez del alma, no deja que tengamos frío, porque logramos la combinación justa.
MARIANO SANTORO