lunes, 14 de octubre de 2019

Abrirse

Conocer y florecer.
Semillas que se ubicaron en lugares estratégicos del hogar, del ser interior.
La blanca pureza que combina con la persona.
La elevación espiritual que indica experiencia de vida.
Y es en la salud emocional que se crece cuando nos permitimos aprender.
Deseos que son parte de la cajita de sueños.
El inocente corazón quiere latir de verdad.
El agua comienza a fluir y nadie sabe su destino.
La unión de comunicación invita y no invade; respeta y espera.
Hay tranquilidad en el ambiente y también en la mente.
La flor se cierra en las noches para renacer de día.
La pasión escondida duerme hasta un nuevo despertar.
Mientras haya paz en el alma, la esperanza relaja.
Los pétalos de amor empiezan a abrirse.
Las miradas se cruzan en un espacio sin tráfico donde nada molesta y todo es agradable.
Los elementos ordenados quieren fusionarse.
El agua acaricia al fuego y las llamas calientan al agua que limpia.
Una conexión mágica que hace bien.
Y es en la armonía, que me vas a encontrar, porque quiero que sepas que voy a estar.
MARIANO SANTORO