lunes, 27 de junio de 2022

Tus juguetes

 

La habitación estaba repleta de fieles amistades.

Entrar, le devolvió a tu rostro, la mágica sonrisa que tanto necesitabas.

Y no pasó mucho tiempo en el que los fuiste nombrando uno por uno.

A su modo, ellos te ofrecieron la alegría que sólo ven los buenos corazones.

Te reencontraste con la niña que fuiste y aún te da la fuerza para seguir.

A ellos, tus amigos, los acomodaste en modo platea.

Tenías algo que ofrecer y mostrarle.

Y te divertiste, porque bailaste, cantaste y actuaste de varias maneras.

Fue una tarde que se hizo eterna en los recuerdos que se escriben en tu cotidianeidad.

La belleza de la pureza hecha mujer.

El crecimiento del cuerpo a la vez que los pensamientos.

Y los pensamientos de aquella niña inocente, hoy son la sabiduría que te guía.

Aprendiste toda clase de juegos y también, a no jugar con las personas.

A la foto en blanco y negro, le mostraste que hoy estás llena de colores.

Estabas pintando tu memoria y escribiendo tu mejor historia.

Tuviste cuidado, mirando a ambos lados y continuar hacia adelante.

El futuro te abría sus puertas y viajarías con las valijas colmadas de valores.

Ellos, los peluches, sabían que volverías cada tanto, para compartir tus sentimientos.

La comunicación, era tan genuina como tu esencia.

MARIANO SANTORO