miércoles, 19 de octubre de 2022

Menú de la vida

 

Si en tu desayuno ya incluiste agradecer y saludar a los que te rodean, le diste buen comienzo al día.

Si al sentarte en la mesa, te sentís lo suficientemente cómodo.

Si los cubiertos y lo que tenés a mano, son de tu agrado, mejor.

Si a la hora de almorzar, te alimentás con proyectos e ideas, vas a poder continuar con tus actividades con mejor motivación.

Si el orden es el que más te gusta y el ambiente está climatizado y te brinda paz.

Si la bebida es acorde a lo que está entrando en vos, que sirva de limpieza mental.

Si la merienda te encuentra tomando un café, que sea con la relajación adecuada para regalarte ese tiempo necesario sobre lo que estás haciendo para darle sentido a tu existencia.

Si los recuerdos de la infancia regresan y te traen esas tardes en casa de amigos.

Esos momentos tan esperados parte de una hermosa rutina.

Y si la cena la podés compartir con tu pareja, con el amor que tanto anhelaste y hoy está ahí, genial.

Si el diálogo fluye tan natural que creés que toda la vida conociste a esa persona.

Incluso si es una charla personal y te sincerás con vos mismo hasta contar los mayores secretos. 

Si en el resumen del día hiciste todo desde el corazón, te deseo la mejor noche y un mejor despertar.

Si acomodaste tus tareas y observando alrededor, te llenás de una linda sensación.

Si el sillón y tu cama, te esperan y podés hasta desmayarte de felicidad, sabiendo que diste lo mejor.

Recuerda que en si en el menú de la vida, no sabés qué pedir, vas a quedarte con hambre espiritual.

La variedad puede ser gigante, pero con los años, vamos perfeccionando el sabor de los deseos.

Antes de dormir, regalate una sonrisa.

Ojalá que no tengas deudas emocionales y que al llegar la cuenta, hayas disfrutado de todo con pasión.

MARIANO SANTORO